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Precisando el término “Educación en línea”
Existe una verdadera “Torre de Babel” en el tratamiento semántico para denominar el
proceso de educación que se cumple por medios electrónicos que acceden a internet. (Guri-
Rosenblit & Gros, 2001)
El término “educación en línea” compite en el argot educativo con “educación a distancia”,
“aprendizaje a distancia”, “aprendizaje distribuido” “e-learning”, que muchas veces son utilizados
indistintamente. (Twigg, 2001). En este ensayo el término “educación en línea” estará referido al
proceso que cumple las siguientes características:
Es el proceso de enseñanza aprendizaje que se produce por medio de las redes telemáticas
y los espacios virtuales de aprendizaje. Si está “en línea” implica conexión a internet y a los
recursos educativos y de información propios de esos espacios. Esto es lo que la define y el modelo
comunicacional es el expresado en el Gráfico 2.
La diferencia con educación a distancia es que ésta puede ser en línea o por
correspondencia. No toda educación a distancia se da en línea y la educación en línea no siempre
implica la separación física del alumno y el profesor. Cada vez más los recursos que están en la
red son utilizados en el aula. La educación presencial se refuerza con herramientas que permiten
experimentaciones en la sala de clases. Un ejemplo de ello son los programas de simulación,
telemedicina y acceso a un caudal de información ubicada extramuros. Es lo que se denomina en
inglés “Blending”. (Guri-Rosenblit & Gros, 2001)
Distancia Transaccional: De la educación presencial a la educación en línea
Hay una categoría teórica propuesta por Michael Moore, (1997) que pudiese contribuir a
identificar las características de la transición que propone el título de este ensayo: Transformación
de la educación presencial a la educación en línea y es la “distancia transaccional”. Moore define
la distancia transaccional como las barreras sicológicas y comunicacionales que existen entre el
profesor y su alumno. La distancia transaccional es un continuo, puede haber poca distancia o
mucha distancia. Se asume que en la educación presencial cara a cara, el diálogo que entablan el
profesor y el alumno permite reducir al mínimo la distancia de sus transacciones sicológicas y
comunicacionales; en cambio, en la educación a distancia, sería más difícil sobrepasar esas
barreras y por lo tanto el alumno debe desarrollar una autonomía en el aprendizaje para poder ser
exitoso.