dedicadas a la Educación Superior en la provincia de Manabí, las cuales –como todas- deben situarse
en la vanguardia de la protección ambiental, articulando los Objetivos de Desarrollo Sostenible, a
modo de generar por ejemplo modelos teóricos, procedimientos general e identificación de
indicadores para la mejora de la sostenibilidad.
A tales efectos, Peña, Jara y Ramírez (2020) refieren que en Manabí los estudiantes de educación
superior reconocen que la necesidad de implementar actividades dedicadas a la reflexión y
disminución de problemas relacionados con la contaminación en las comunidades universitarias,
mientras Reyes (2019), en tanto, especifica que revelar la lógica integradora del carácter ecológico-
ambiental y organizacional implica la gestión del conocimiento socio-ambiental y la sistematización
de buenas prácticas al respecto, de allí la importancia de la formación de gestores ambientales para el
aporte significativo a los procesos empresariales religados al desarrollo sostenible.
En otro contexto Bustamante y Sánchez (2019) hacen referencia a las agroindustrias alimentarias del
Ecuador que en los últimos años reflejan un crecimiento por el cambio de paradigmas al comercializar
productos de calidad, pero teniendo como limitante la implementación de las normas y políticas de
sustentabilidad de exigencia internacional, por lo cual destaca la necesidad de establecer por ejemplo
una guía de desarrollo sustentable, programas y directrices en los componentes sociales, ambientales
y económicos.
Por su parte, Zambrano, Pérez y Perero (2021) mencionan que la norma ISO 14001 lleva a la
integración de reglas para atender las preocupaciones ambientales en las organizaciones y sus
actividades con el fin de controlar los impactos ambientales y conciliar los requisitos de las
organizaciones con relación al ambiente, destacándose que en países como Ecuador, Colombia, Perú
y Uruguay se contemplan con mayor aplicación de la norma los sectores de transporte,
almacenamiento y comunicación, construcción, entre otros, siendo que particularmente en el caso
ecuatoriano se hace urgente un aumento del número de certificaciones ya que se encuentra en el sexto
lugar del ranking de los países del continente americano.
En este quehacer subyace la necesidad de considerar la responsabilidad social, dado que los impactos
financieros y no financieros de la gestión ambiental en las empresas manabitas atuneras del Ecuador
se pueden cuantificar de esta forma y la contabilidad ambiental viene a tener un efecto sobre el
manejo, seguimiento, evaluación y control de la información económica, por lo que además se precisa
implantar sistemas que permitan la integración de las empresas con la sociedad desde las prácticas de
responsabilidad social corporativa (López, 2021).
Para Gilces y Salazar (2019) actualmente la preocupación por el medio ambiente y los efectos de las
empresas como agentes contaminantes de interés presuponen la consecución de estudios profundos
al respecto, en tanto la gestión ambiental incide sin duda en la rentabilidad financiera, pues supone el
establecimiento de nuevos rubros y gastos que se traduce en un mayor presupuesto para el
funcionamiento sostenible de la empresa; de tal manera, implementar una gestión ambiental adecuada
en las organizaciones es determinante para su mejoramiento, por lo que se debe conocer la forma de
aplicar la normativa sin que afecte su rentabilidad financiera.
En atención a lo expuesto, Santana (2022) recoge que el desarrollo de un modelo de sostenibilidad
empresarial por medio de indicadores de sostenibilidad para la industria promueve mantener el
negocio en un nivel aceptable, optimizando los recursos, minimizando las pérdidas y siendo
competitivos en el mercado desde una correcta asignación de recursos a través de una zona financiera
que permita operaciones de recuperación rápida siempre en correspondencia con el medio ambiente
y la sociedad para recursos, personas, materiales y por ende medio ambiente, entendiendo que la
importancia de la responsabilidad social actualmente subyace en el éxito demostrado por las empresas
en la resolución de problemas.
Desde las perspectivas expuestas dos nuevas vertientes se suman a las consideraciones obtenidas tras
el cotejo de los primeros trabajos analizados; una corresponde al hecho de que el desarrollo sostenible
se contempla como una variante de interés no solo en el sector industrial considerado uno de los más