con 57,6%. En cuanto al manejo de equipos informáticos y acceso a redes, un 36,4% se situó en un nivel bajo y más
de la mitad, un 54,5%, en nivel regular. Asimismo, la seguridad y control de acceso, así como el uso de aplicaciones
y herramientas predominaron como regulares, con un 69,7% y un 60,6% respectivamente. En similitud con lo
hallado por Fernández (2018), donde se destacó el requerimiento de una educación constante para los docentes en
competencias digitales, con el fin de mejorar sus prácticas educativas y elevar las competencias de los estudiantes.
De manera similar George y Avello (2021), enfatizaron la relevancia de promover el crecimiento de las habilidades
digitales en la educación superior y llegaron a la deducción de que la integración de dichas alternativas tecnológicas
en el proceso de enseñanza recibe una evaluación favorable.
En cuanto a la dimensión pedagógica y su influencia sobre las prácticas de enseñanza de por pate de educadores, se
evidenció un valor de Rho 0,411 respaldado por un p-valor = 0,018 demostrando una correspondencia positiva
media. En términos pedagógicos, un predominante 72,7% de los docentes alcanzaron un nivel regular.
Específicamente, lo relacionado con el empleo de equipos y tecnología por parte de los pedagogos, se categorizó
como promedio, al igual que la administración de entornos y áreas de aprendizaje recibió una calificación
intermedia, representando un 75,8%. De manera similar, Centeno (2021) observó que, aunque los docentes poseen
una competencia digital de nivel medio, requieren de mejoras en sus prácticas pedagógicas. Esto condujo a la
premisa de que la dimensión pedagógica tiene una influencia significativa en la optimización de las prácticas de
enseñanza.
Por otra parte, en lo concerniente a la gestión y desarrollo profesional y su influencia sobre las buenas prácticas de
enseñanza de los maestros universitarios. Se identificó un valor de Rho de 0,351, lo que indica una conexión positiva
media respaldada por un valor de 0,045. En términos generales, el 60,6% de los docentes se clasificaron con un
nivel regular esta gestión. En semejanza con las observaciones de Alva (2018), quien resaltó la relevancia de
administrar adecuadamente los entornos y lugares de aprendizaje como un factor crucial en el desenvolvimiento de
competencias digitales entre los profesores, destacando la necesidad constante de mejorar las habilidades digitales
mediante la utilización de TIC en entornos virtuales, así como promoviendo una actitud proactiva hacia los aspectos
digitales.
Finalmente, el valor de Rho de 0,573, confirmó una correspondencia positiva considerable, señalando que el
componente actitud y contexto sociocultural ejerce un impacto en la calidad de las metodologías pedagógicas
empleadas, esta contrastación fue respaldada por un valor de p = 0,000. Del mismo modo se evidenció que un 39,4%
de los docentes presentó bajos niveles en cuanto a la dimensión actitudinal y sociocultural, mientras que un 57,6%
la calificó como regular. En convergencia con Martínez (2018), quien enfatizó la necesidad de que los docentes
utilicen eficientemente la tecnología y gestionen adecuadamente los entornos de aprendizaje digital, resaltando la
importancia en fortalecer las capacidades para el desarrollo de clases asincrónicas y la necesidad de una actitud
abierta al cambio, especialmente en docentes de mayor edad, para beneficiar el aprendizaje de los estudiantes.
En relación a las derivaciones, se identificaron las implicaciones para el ámbito educativo en la región, destacando
que el desarrollo de competencias digitales por parte de los docentes puede tener un impacto positivo en la calidad
de las prácticas de enseñanza. Esto sugiere que las instituciones educativas deberían promover la formación
continua en competencias digitales para el personal docente, con el objetivo de enriquecer la práctica en el proceso
de aprendizaje de los alumnos. Además, Promover actitudes positivas hacia la tecnología y el cambio digital es
necesario para conseguir el éxito en la educación de hoy en día. Los hallazgos respaldan la importancia de fomentar
una mentalidad abierta al cambio entre los docentes.
En cuanto a las limitaciones, los resultados se basan en docentes al sur de Perú y pueden no ser completamente
generalizables a otras regiones o contextos educativos. Las diferencias regionales pueden influir en las competencias
y prácticas de enseñanza. Asimismo, la representación muestral también puede limitar la generalización de los
hallazgos a una población más grande de educadores. Cabe destacar que, a pesar de las posibles limitaciones
consideradas, se hicieron esfuerzos para minimizar cualquier tipo sesgo en la recolección de información y en la
representación de los datos.