Por su parte se expresa el trabajo de Limachi y Prado (2023) que se propuso determinar la relación entre el
afrontamiento y estrés laboral en los profesionales de Enfermería, cuyos resultados indicaron que al menos un 41.5
% poseen bajo nivel de afrontamiento y 48.5 % maneja alto estrés laboral, así como la relación entre ellos. Con este
trabajo se abre el compás hacia la incorporación de otro elemento a considerar como un componente perturbador
del ejercicio de esta profesión, adicional a la violencia, como lo es la discriminación.
Pasero y Carabaca (2022) particularmente añaden lo relativo a las condiciones de trabajo de cuidados por parte de
las enfermeras, junto a las violencias que experimentan y las estrategias de cuidados y resistencias entre ellas,
aunado a un componente que se atribuye a la discriminación, ya que se parte de un punto de vista feminista crítico
y de los aportes entre la sociología sobre las relaciones sociales de sexo, la psicodinámica del trabajo, el feminismo
materialista y las teorías del cuidado. Tal análisis da cuenta de las condiciones laborales y violencias que padecen
las mujeres en la división sexual del trabajo, lo cual representa parte de las prácticas discriminatorias que en esta
profesión pueden localizarse.
A este marco se puede suscribir el artículo científico elaborado por Rojas, Marcosa, Charre, Vega y Yomira (2020)
quienes se propusieron establecer el efecto de un protocolo de empoderamiento ante al acoso laboral, lo cual sin
duda representa otro componente entre la violencia y discriminación en el ámbito de la Enfermería. Es así que estos
investigadores concluyeron la prevalencia del protocolo de empoderamiento frente al acoso laboral como una
alternativa efectiva en la disminución de acoso laboral en el personal de enfermería.
Se considera, por ende, continuo a lo expuesto el trabajo de Hermida, Urbina, Tasé, Toaquiza & Jiménez (2023)
orientado hacia los factores que influyen en las prácticas pre profesionales de los estudiantes de Enfermería,
específicamente los de orden personal y socioeconómico que influyen en las prácticas de esta profesión, cuyo
resultado se evidenció que entre los factores sociales la mayor parte de estudiantes señala su relación social y
familiar y como se afecta desde las prácticas pre profesionales, estableciendo además la discriminación como un
factor crítico, al igual que sobrecarga laboral, factores económicos, entre otros, concluyendo que un porcentaje de
estudiantes de esta profesión no culminaron sus prácticas por tales eventos.
De allí que Tapia, Chávez, Guarangua y Sánchez (2023), por su parte, se dedicaron a analizar las competencias del
profesional de enfermería y el perfil de egreso de la carrera de Enfermería desde Ecuador, donde se expresa que los
egresados consideran que la formación recibida corresponde a la realidad de las demandas laborales al respecto de
esta profesión, aunque un cuarto de la población investigada no se encuentra satisfecho por completo, por lo cual
se requiere la generación de una reforma curricular donde se exprese la visión inclusiva para la atención de todos
los pacientes sin discriminación, tomando en cuenta que en este plano también es evidente tal menoscabo desde el
ejercicio profesional.
Sobre este aspecto, Rodríguez, Vanceulebroeck, Kalkan, Huércanos, Casa-Nova, Hamam-Alcober, Tambo-Lizalde,
Coelho, Van Gils, Değirmenci Öz, Kavala, Arbués, Jerue y Subirón-Valera (2022) dan cuenta de un trabajo donde
analizaron la percepción de la cultura y la experiencia de trabajar en los servicios de salud europeos en el caso de
enfermeros calificados de minorías étnicas y migrantes que viven en Bélgica, Portugal, España y Turquía,
destacando que estos profesionales experimentan o son testigos de la discriminación, los prejuicios de los pacientes
y colegas con respecto a la diferencia cultural, considerando que los servicios de salud europeos deben monitorear
de cerca y abordar la discriminación y los prejuicios hacia el personal y los pacientes de minorías étnicas y
migrantes, bajo la necesidad de emprender iniciativas para reducirlos y erradicarlos.
Oliverio (2023), por su parte, se expresa sobre la discriminación en el campo de la Enfermería, considerando que
en distintos momentos de la historia la mujer tuvo la exclusividad en el ejercicio del cuidado, tomando en cuenta
los factores culturales y políticos ya que se les atribuía el “don natural” del cuidado y su inserción laboral, religada
a la continuidad en el trabajo y la representación social que ellas poseían, por lo cual se atribuyó al ejercicio de la
Enfermería, como resultado de un proceso histórico cuya vigencia actualmente explica por qué los varones que
eligen estudiar esta profesión aún se consideran una minoría y sobre ellos se entreteje una estigmatización.
Se suma además el trabajo de Rodríguez y Valenzuela (2020), quienes se propusieron analizar la producción científica
asociada a las condiciones laborales y de salud en migrantes, detectando que existen pocos estudios sobre la realidad