Guachamboza, A., Cortez, A., & Silva, A. (2025). Impacto de la migración venezolana en Ecuador: una revisión sistemática sobre
seguridad y violencia. Revista InveCom, 5(4). 1-8. https://zenodo.org/records/14788814
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A su vez, Fernández & Pérez (2023) mencionan las dificultades que enfrentan los hijos de madres
migrantes para acceder a servicios básicos como la salud y la educación. La escogencia de una muestra limitada
en su estudio puede no ser representativa de toda la población de madres migrantes, lo que subraya la necesidad
de estudios más amplios y representativos. No obstante, ambos estudios destacan que, sin un apoyo adecuado,
las madres migrantes y sus hijos pueden quedar atrapados en un ciclo de pobreza y exclusión social.
Finalmente, los estudios de Mendoza & Ruiz (2023) y Ramírez & Sánchez (2024) exploran la integración
social y cultural de los migrantes venezolanos en Ecuador. Mendoza & Ruiz identifican barreras culturales y
sociales persistentes que dificultan una integración completa, a pesar de los significativos esfuerzos realizados.
Estos hallazgos sugieren que la integración no es solo una cuestión de políticas públicas, sino también de
actitudes y percepciones sociales. La falta de datos longitudinales es una limitación importante, ya que la
integración cultural es un proceso que se desarrolla con el tiempo y requiere un seguimiento continuo para ser
comprendido adecuadamente.
Ramírez & Sánchez (2024) amplían esta discusión al abordar de manera más exhaustiva los desafíos
sociales, como la discriminación y la exclusión social. Combinando enfoques cualitativos y cuantitativos,
proporcionan una perspectiva más integradora de los desafíos que enfrentan los migrantes. Sin embargo, también
reconocen la necesidad de llevar a cabo más estudios longitudinales, para con ello capturar la evolución de estos
desafíos y la efectividad de las políticas de integración.
Tomando en cuenta todo lo anterior, la revisión sistemática sobre el impacto de la migración venezolana
en Ecuador revela cómo este fenómeno ha desafiado el tejido social, la economía y las estructuras legales del
país. Uno de los puntos más críticos es la competencia en el mercado laboral, especialmente en el sector informal,
donde los migrantes a menudo enfrentan condiciones laborales precarias. Según Olivieri et al. (2024) y López &
Martínez (2023), esta situación no solo afecta a los migrantes, sino que también ejerce presión sobre los
trabajadores locales, contribuyendo a la disminución de salarios y a la inestabilidad en el empleo formal. Esto
sugiere que, sin políticas de integración adecuadas, los migrantes podrían seguir siendo marginados, lo que
perpetúa la exclusión social y reduce las posibilidades de cohesión dentro de las comunidades receptoras.
En este sentido, la integración social y laboral es clave para evitar que los migrantes venezolanos se vean
obligados a trabajar en sectores informales, con los riesgos de explotación y falta de protección social que esto
implica (De La Hoz & Castro, 2020). Estudios como el de Fernández & Pérez (2023) subrayan que, sin acceso a
empleo formal, los migrantes enfrentan barreras significativas para mejorar sus condiciones de vida, perpetuando
un ciclo de pobreza que afecta tanto a ellos como al entorno social de las comunidades ecuatorianas. La
implementación de programas de empleo inclusivos no solo beneficiaría a los migrantes, sino que también tendría
el potencial de dinamizar sectores económicos clave, optimizando la economía nacional.
En cuanto a los desafíos legales y burocráticos, la investigación resalta que la falta de una política
unificada y clara complica el proceso de regularización y aumenta la discriminación (Castro & López, 2024). La
normativa actual, que exige antecedentes penales para la regularización, puede representar una barrera difícil de
superar, especialmente para los migrantes con historias complicadas de desplazamiento forzado. Como sugieren
Castro & López (2024) y Gómez & Rodríguez (2023), la creación de un sistema de registro uniforme y una
normativa más accesible para los migrantes podría mejorar significativamente su proceso de integración y reducir
las percepciones negativas que los ecuatorianos pueden tener de ellos.
Por otra parte, la situación de las madres migrantes venezolanas merece una atención especial, ya que
representan uno de los grupos más vulnerables debido a la combinación de desafíos de género y migración
(García & Torres, 2024). Al carecer de redes de apoyo y acceso a servicios básicos, las madres migrantes
enfrentan altos niveles de riesgo de explotación y exclusión. Los estudios de García & Torres (2024) y Fernández
& Pérez (2023) recomiendan la creación de políticas que consideren específicamente las necesidades de este
grupo, como el acceso a servicios de salud, educación y empleo. Estas intervenciones no solo beneficiarían a las
madres, sino también a sus hijos, mitigando el riesgo de exclusión y pobreza intergeneracional.
Además, la revisión evidencia un aumento en las tensiones sociales y en la percepción de inseguridad,
especialmente en comunidades receptoras donde los recursos son limitados (CAF, 2020; Banco Mundial, 2020).
Aunque muchos estudios indican que la percepción de inseguridad no siempre corresponde con un incremento
real en los delitos, la competencia por recursos limitados puede aumentar los conflictos y los prejuicios hacia los
migrantes (CAF, 2020). Es crucial implementar políticas de integración efectivas para contrarrestar estas
percepciones, fomentando una convivencia armoniosa que perciba la migración como una oportunidad, en lugar
de una amenaza para la seguridad y el bienestar.