Cortez, A., Silva, A., & Guachamboza, A. (2025). Disfuncionalidad familiar y su evolución durante la pandemia. Revista InveCom,
5(4). 1-6. https://zenodo.org/records/14835269
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Según los hallazgos sobre disfuncionalidad familiar, Ecuador tiene el porcentaje más alto alrededor de
83,03%, seguido por Colombia con un 62,66%, mientras que Cuba cuenta con cerca un 62% y México con casi
55,76%, lo que contrasta con Viteri (2022) en su estudio titulado funcionalidad familiar y apoyo social percibido
indicar lo que Viteri determina. Desde la perspectiva de la intervención comunitaria en Ecuador, y de acuerdo con
López (2022), un estudio realizado a 100 familias indica que únicamente una minoría percibe disfuncionalidad
familiar en un porcentaje superior al 28,8%. Esta discrepancia podría deberse a factores como el tamaño de la
muestra, el procedimiento empleado, el tiempo de estudio y la variación en la percepción de la disfuncionalidad
familiar, influenciada por aspectos culturales y regionales.
Es esencial una sana coexistencia familiar con un entorno de aceptación y paciencia, sin restricciones
que favorezcan la convivencia y la reciprocidad entre los integrantes (Ruiz Cárdenas, 2020). Sin embargo, la
diferencia en la percepción entre los jóvenes con trastorno depresivo y sus padres podría utilizarse para
determinar el origen de los conflictos desde la perspectiva de la relación parental. Según Chen (2020), la terapia
familiar requiere la exploración de problemas sin resolver en el sistema familiar lo que en realidad presenta
algunas dificultades.
Por otro lado, Ordóñez (2020), en su investigación acerca de la tipología y disfunción familiar en jóvenes
en México, realizada a cerca de 437 familias con jóvenes, con una edad aproximada de 13 años, hallaron que la
disfunción parental se manifiesta en un casi 53%, un valor cercano al alcanzado en el estudio. Por otro lado, una
investigación llevada a cabo por Higuita Cardona (2020) con 3460 estudiantes de 18 centros educativos, sobre la
percepción de funcionalidad familiar en jóvenes inscritos en instituciones educativas públicas en Colombia. Dichos
resultados indican que, entre los datos recogidos en comparación con comparación con otras naciones, Perú
registra prevalencias de disfunción familiar cercanas al 35%, en Costa Rica al 31,4%, en Colombia al 30,6% y en
Brasil al 35%. Estos son valores inferiores a los obtenidos en este estudio. Respecto a las conductas delictivas,
se descubrió que México posee un 86,6%, mientras que Cuba tiene un 71,43%, Cuba un 64,5% y Colombia un
62,5%.
Esto coincide con la afirmación de Leal y Orozco (2020), quienes indican que el comportamiento
insociable y delictivo en jóvenes de entre quince y dieciocho años en México está ampliamente presente. De
hecho, cerca del 72% de ellos reporta haber cometido algún tipo de acto delictivo. Mientras que, en Perú, los
comportamientos delictivos en jóvenes han experimentado un aumento sostenido en años recientes llegando a
alcanzar un 80%, lo que representa un problema social que necesita atención inmediata de acuerdo con lo que
menciona un estudio realizado por Ccopa (2021). Respecto a la reaparición de disfunciones familiares en
adolescentes de países como México, Colombia, Ecuador y Cuba, se sitúa en el 38,66%, con una desviación
estándar del 0,17.
En un estudio sobre la disfunción familiar en adolescentes realizado por Enrique et at. (2021) diversos
países como Colombia, China, México, Asia, Perú, Albania, España, Noruega, Cuba, Puerto Rico y Ecuador
señalan algunos problemas como: falta de límites, incorrecta distribución de roles, normas poco versátiles,
problemas para ajustarse a las variaciones, falta de respeto a las emociones, incapacidad para manifestar.
Ante el actual cuadro económico y distributivo Latinoamérica, relativamente deteriorado, pueden
señalarse desde una perspectiva cultural y social algunos rasgos alarmantes que generan privación diferencial
de recursos a las familias, las grandes desigualdades sociales están estrechamente relacionadas con el diferente
tipo de cuidado que una familia o sociedad proporciona lo que a su vez constituye un círculo vicioso real Arriagada
(2001)
De acuerdo con información del Barómetro de las Américas (2020), que evalúa el grado de violencia por
acciones delictivas en la población, se registró una elevada incidencia de violencia juvenil en las Naciones de
Venezuela, Perú, México, Ecuador Bolivia y República Dominicana, y a continuación Argentina y Colombia. En
medio de las infracciones más comunes se encuentran el hurto de teléfonos móviles y hurto de patrimonio, lo que
preocupa que estos tipos de transgresión hayan pasado de ser con arma blanca o con arma de fuego, estos
hurtos suelen ser realizados por jóvenes.
Este grupo de delitos tiene una relación directa con los paralelismos de escasez presentes en la
colectividad de los jóvenes procesados y decretados, y hace referencia a clases de delitos irrisorio o totalmente
impulsivos, a excepción de aquellos cuyo agravante implica el uso de violencia física Morales (2021)