Salas Lozano, K. (2026). Políticas de conciliación laboral en Lima: una visión crítica de su impacto en la equidad familiar. Revista
InveCom, 6(1). 1-10. https://zenodo.org/records/15186384
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Abstract
The study falls within the framework of Sustainable Development Goal (SDG) 5: "Achieve gender equality and
empower all women and girls." In this context, the objectives of the study were as follows: to analyze the impact
of work-life balance policies in Lima on the distribution of family responsibilities, examine their influence on the
division of gender roles, assess their effect on productivity and job satisfaction, and their contribution to family
stability in 2023. Based on these objectives, a quantitative research was carried out that included a sample of 218
respondents from a population of 500 women. The results showed a non-significant positive correlation (ρ = 0.117,
p = 0.085) between work-life balance policies and the distribution of family responsibilities. No significant
correlation was found (ρ = -0.041, p = 0.550) with the division of gender roles. The correlation with productivity
and job satisfaction (ρ = 0.069, p = 0.309) and family stability (ρ = 0.048, p = 0.477) was also positive, but not
significant. In conclusion, work-life balance policies in Lima may be having a moderate, but not statistically
significant, impact on family responsibilities and stability.
Keywords: work-life balance, family stability, gender equality.
Introducción
Las políticas de conciliación, en lugar de cuestionar el rol tradicional de la mujer en la crianza, a menudo
refuerzan estas responsabilidades. Medidas como los permisos de maternidad, las prestaciones económicas, las
jornadas laborales flexibles y la discrecionalidad empresarial para ajustar los tiempos de trabajo, tienden a reflejar
un cambio cultural que aún no ha alcanzado una verdadera división equitativa de las tareas domésticas y de
cuidado (Armijo, 2018).
A pesar de los esfuerzos y las políticas orientadas a aumentar la participación femenina en el mercado
laboral, persisten brechas significativas de género. En América Latina, la tasa de participación laboral femenina
es 27 puntos porcentuales menor que la de los hombres, tanto en el sector privado como en el público (Berniell,
2021). Las mujeres, en especial las madres, siguen siendo las principales proveedoras de cuidado, lo que a
menudo subestima su contribución y perpetúa las desigualdades en el acceso al empleo formal, la seguridad
social y la previsión social. Además, un porcentaje mayor de mujeres se encuentra en condiciones de trabajo no
remunerado como trabajadoras familiares (OSLC, 2020).
El derecho de las mujeres a no ser discriminadas en el ámbito laboral debido a su capacidad reproductiva,
incluyendo la maternidad, sigue siendo un desafío pendiente. A pesar de los avances legislativos y normativos
destinados a garantizar su protección, este factor continúa siendo crucial en las brechas de género (Cuesta,
2009).
En Perú, las disparidades salariales entre hombres y mujeres se han acentuado en los últimos años,
revelando profundas desigualdades en el mercado laboral. Según datos del Instituto Peruano de Economía (IPE)
y la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO), la brecha de ingresos laborales entre hombres y mujeres creció
del 19% en 2020 al 25% en 2021. Este incremento destaca que las mujeres enfrentan, no solo menores ingresos
sino también, una carga desproporcionada de responsabilidades en el hogar. De acuerdo con la ENAHO, el 21.5%
de la población económicamente activa (PEA) femenina trabajó en el último año en roles como trabajadoras
familiares no remuneradas o empleadas domésticas. Estos roles, que incluyen labores en el negocio de un familiar
sin salario o la realización de quehaceres domésticos sin remuneración, subrayan la exclusión de estas mujeres
de una compensación económica justa (COMEX, 2022).
A nivel local, un estudio de la Autoridad Nacional del Servicio Civil (SERVIR) ofrece una visión más
detallada sobre las brechas salariales en Perú. Este estudio revela que, en la administración pública, la brecha
salarial entre hombres y mujeres disminuyó del 24% al 16% entre 2008 y 2015. Sin embargo, la brecha en el
sector privado formal es del 29%, significativamente mayor que en el sector público. SERVIR observa que la
brecha salarial de género en el sector público tiende a ser menor en ocupaciones que requieren mayores niveles
de calificación y aumenta a medida que desciende el nivel educativo. La brecha es más significativa en los puestos
auxiliares y disminuye en las posiciones profesionales, directivas o técnicas.
Una de las razones detrás de la reducción de la brecha salarial, entre 2014 y 2015, fue la creciente
participación de mujeres en carreras especiales, que representaron el 75% del total de servidoras públicas en
ese período. Estas posiciones ofrecen remuneraciones promedio superiores en comparación con las técnicas,
que tienden a tener salarios más bajos y menor participación.
El informe de SERVIR señala que, aunque parte de la brecha salarial puede explicarse por características
objetivas como experiencia laboral, horas trabajadas y área de residencia, la porción no explicada por estas
características podría atribuirse a diferencias de género. Así, la brecha salarial está estrechamente relacionada