Tendencias del aprendizaje activo en estudiantes de
secundaria: una revisión de literatura en América
Latina
Active learning trends among high school students: a literature review in
Latin America
Recibido: 20/06/2025 - Aceptado: 18/09/2025
Leonor Abad Bautista
https://orcid.org/0000-0002-1908-9338
abautistal@ucvvirtual.edu.pe
Universidad César Vallejo. Piura, Perú
Ernesto Wenceslao Limonchi Falen
https://orcid.org/0000-0003-4272-0973
lfalene@ucvvirtual.edu.pe
Universidad César Vallejo. Piura, Perú
Lileya Olenka Limonchi Abad
https://orcid.org/0000-0003-4272-0973
llimonchiab25@ucvvirtual.edu.pe
Universidad César Vallejo. Piura, Perú
Enzo Vladirostov Wenceslao Limonchi Abad
https://orcid.org/0000-0003-3836-7142
elimonchia@ucvvirtual.edu.pe
Universidad César Vallejo. Piura, Perú
Resumen
El presente artículo investiga las tendencias del aprendizaje activo en la educación secundaria en América Latina
entre 2021 y 2025, y destaca su importancia en contextos caracterizados por desigualdades educativas y crisis
de aprendizaje. La revisión bibliográfica inclu 50 estudios, en los cuales se identificaron tres dimensiones
principales: interacción social, aprendizaje constructivista y aprendizaje autónomo. En estos enfoques activos se
promueve la participación escolar, el pensamiento crítico y la autorregulación de los alumnos, lo que fortalece
tanto el rendimiento académico como las habilidades socioemocionales. Se constataron ventajas en el
aprendizaje colaborativo, así como en el aprendizaje por proyectos y el uso de tecnologías digitales, que han
aumentado la motivación, la inclusión y la vinculación a problemas específicos. Sin embargo, subsisten problemas
de resistencia docente, deficiencia en la capacitación continua y restricciones estructurales (infraestructura,
recursos y brechas digitales), especialmente en contextos vulnerables. El estudio concluye que, para consolidar
el aprendizaje activo como una práctica pedagógica sostenida en el tiempo, es necesario articular políticas
educativas, programas de capacitación para docentes e investigaciones regionales más prolongadas. Esta
revisión aporta evidencia relevante que orienta las innovaciones en la enseñanza secundaria y contribuye a
avanzar hacia una educación más equitativa y centrada en el estudiante en América Latina.
Palabras clave: aprendizaje activo, educación secundaria, estrategias educativas
Abstract
This article investigates trends in active learning in secondary education in Latin America between 2021 and 2025,
highlighting its importance in contexts characterized by educational inequalities and learning crises. The literature
review included 50 studies, in which three main dimensions were identified: social interaction, constructivist
learning, and autonomous learning. These active approaches promote school participation, critical thinking, and
self-regulation among students, which strengthens both academic performance and social-emotional skills.
Advantages were found in collaborative learning, as well as in project-based learning and the use of digital
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technologies, which have increased motivation, inclusion, and engagement with specific problems. However,
problems remain in terms of teacher resistance, deficiencies in continuing education, and structural constraints
(infrastructure, resources, and digital divides), especially in vulnerable contexts. The study concludes that, in order
to consolidate active learning as a sustained pedagogical practice over time, it is necessary to coordinate
educational policies, teacher training programs, and longer-term regional research. This review provides relevant
evidence that guides innovations in secondary education and contributes to progress toward more equitable and
student-centered education in Latin America.
Keywords: active learning, secondary education, educational strategies
Introducción
El aprendizaje activo es muy estudiado en los últimos años como una de las metodologías más
significativas, principalmente en el ámbito educativo y, especialmente, en la educación secundaria. Su enfoque
se centra en la participación activa de los alumnos, con el propósito de trascender los modelos tradicionales de
enseñanza memorística y fomentar el pensamiento crítico, la resolución de problemas y la colaboración (Freeman
et al., 2021). En América Latina, una región caracterizada por profundas brechas de aprendizaje y desigualdades
socioeconómicas, este enfoque adquiere especial relevancia, ya que permite responder a la necesidad urgente
de garantizar aprendizajes significativos y pertinentes para los adolescentes.
El problema de investigación que motiva este estudio se centra en la falta de sistematización de
evidencias sobre cómo se han implementado las estrategias de aprendizaje activo en los estudiantes de
secundaria en América Latina durante los últimos cinco años. Aunque existen investigaciones locales y estudios
de caso diversos, todavía persiste un vacío respecto a las tendencias regionales que permitan identificar
similitudes, retos comunes y aportes diferenciadores en los distintos contextos de la región. En este sentido, la
ausencia de revisiones actualizadas constituye un obstáculo para orientar políticas educativas y programas de
formación docente que promuevan la innovación pedagógica en los diferentes niveles educativos, principalmente
en la secundaria.
Este tema es relevante porque se vincula directamente con la crisis educativa que enfrenta América
Latina. Esto puede evidenciarse en los resultados del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes
(PISA): más del 60 % de los adolescentes de 15 años en la región no alcanzan las competencias mínimas en
matemáticas ni en comprensión lectora, lo que refleja un rezago frente a otras regiones del mundo (Saavedra y
Regalia, 2023). Estos resultados se agudizaron tras la pandemia de la COVID-19, que ocasionó cierres de
escuelas y acentuó las desigualdades de acceso y permanencia en la educación secundaria (OECD, 2022).
Frente a esta situación, las metodologías activas representan una oportunidad para reactivar los aprendizajes,
fortalecer la motivación de los estudiantes y promover la equidad educativa.
La teoría en este trabajo se sustenta en las bases del constructivismo, corriente pedagógica que plantea
que el conocimiento se construye activamente a través de la interacción del alumno con su entorno (Piaget, 1970;
Vygotsky, 1978). Por otro lado, se retoman los aportes del aprendizaje experiencial de Dewey (1938), que resalta
la importancia de la experiencia práctica como vía para lograr aprendizajes duraderos. Hoy en día, estos enfoques
se articulan en metodologías concretas como el aprendizaje basado en proyectos (ABP), el aprendizaje
colaborativo, el enfoque STEAM (ciencia, tecnología, ingeniería, arte y matemáticas) y la incorporación de
competencias socioemocionales al currículo (Chávez-Martínez y Salazar-Jiménez, 2024). Estas categorías
constituyen los principales ejes de análisis de este artículo.
Los antecedentes investigativos ofrecen un gran avance. Así, en Perú, Retto Martínez (2023) señala que
la aplicación del ABP en la educación secundaria guarda una correlación significativa con el progreso de los
jóvenes en aspectos como la ciudadanía activa. En el caso de México, Hernández-Ramos y Aguilar (2022) afirman
que el aprendizaje colaborativo en ambientes digitales fortalece el pensamiento crítico y la autorregulación. En
Argentina, experiencias de escuelas técnicas reportadas por la Fundación Roberto Rocca muestran cómo el
enfoque STEAM potencia la creatividad y la innovación en los estudiantes de educación secundaria (García y
Ponce, 2021). Asimismo, estudios comparativos señalan que la implementación enfrenta limitaciones reiterativas,
como la resistencia al cambio metodológico por parte de algunos docentes, la falta de recursos tecnológicos y la
carencia de programas de formación continua (UNESCO, 2022).
El análisis del contexto latinoamericano refuerza la pertinencia de este estudio. La educación secundaria
en la región se encuentra tensionada por múltiples factores: baja inversión educativa, desigualdades urbano-
rurales, incremento de la deserción escolar y un sistema que, en muchos casos, prioriza la enseñanza expositiva
por sobre la construcción de aprendizajes significativos (CEPAL, 2023). Al mismo tiempo, la transición
demográfica muestra que los adolescentes representan un sector estratégico para el desarrollo económico y
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social de los países, por lo que garantizar una educación secundaria de calidad es clave para romper el ciclo
intergeneracional de la pobreza (Banco Mundial, 2023).
En este marco, el presente artículo busca dar respuesta a la siguiente interrogante: ¿Cuáles son las
tendencias actuales del aprendizaje activo en estudiantes de secundaria en América Latina entre 2021 y 2025?
De acuerdo con ello, se plantea como objetivo general: analizar las tendencias del aprendizaje activo en
estudiantes de secundaria en América Latina a través de una revisión de literatura publicada entre 2021 y 2025.
Y como objetivos específicos: identificar las metodologías activas más empleadas en el nivel secundario de la
región, examinar los efectos reportados en el rendimiento académico, la motivación y las competencias
socioemocionales y describir los desafíos y limitaciones que enfrenta la implementación del aprendizaje activo en
los distintos contextos latinoamericanos.
Metodología
Esta investigación es de tipo bibliográfico, entendida como un proceso sistemático de recopilación,
organización y análisis de fuentes publicadas que abordan un tema específico, en este caso, el aprendizaje activo
en estudiantes de nivel secundaria. Según Arévalo y Díaz (2022), la investigación bibliográfica permite identificar
tendencias y vacíos en el conocimiento, lo cual contribuye a fundamentar el análisis y enriquecer la comprensión
de los fenómenos educativos en un marco comparativo.
Este estudio se desarrolló bajo un enfoque documental. De acuerdo con Castro y Paredes (2023), los
estudios documentales posibilitan acceder a información científica y técnica proveniente de diversas fuentes
académicas, así como a bases de datos indexadas, repositorios digitales, informes de organismos internacionales
y literatura especializada. En este contexto, el objetivo central consistió en analizar las tendencias del aprendizaje
activo en estudiantes de secundaria en América Latina a través de una revisión de literatura publicada entre 2021
y 2025.
Como variable principal, se consideró el aprendizaje activo, definido como una metodología centrada en
el estudiante, en la cual los alumnos asumen un rol protagónico, participando activamente en la construcción del
conocimiento y fortaleciendo competencias cognitivas, sociales y emocionales (Ramírez y Ochoa, 2024).
Las dimensiones analizadas fueron:
Interacción social
Aprendizaje constructivista
Aprendizaje autónomo
La información recopilada se analizó mediante la técnica de análisis de contenido, que permitió organizar
los estudios revisados en subcategorías según los patrones comunes identificados en la literatura (Krippendorff,
2022).
El procedimiento se desarrolló en tres fases: selección y lectura crítica de textos publicados en revistas
indexadas y repositorios científicos entre 2021 y 2025; identificación de patrones temáticos vinculados a prácticas
pedagógicas, estrategias metodológicas y resultados sobre aprendizaje activo en la secundaria latinoamericana;
síntesis interpretativa, que permitió evidenciar coincidencias, divergencias y vacíos de conocimiento, sirviendo de
base para plantear recomendaciones fundamentadas.
La búsqueda de fuentes y la aplicación de criterios de inclusión/exclusión se realizó en bases de datos
como Scielo, Redalyc, Google Scholar, ProQuest y Scopus. Se emplearon combinaciones de palabras clave:
“aprendizaje activo”, “educación secundaria”, “América Latinay “estrategias educativas”.
Se aplicaron criterios de inclusión para artículos publicados entre 2021 y 2025, en español, inglés o
portugués, que abordaran experiencias, tendencias o reflexiones sobre aprendizaje activo en secundaria; así
como criterios de exclusión para investigaciones centradas en educación superior o primaria, documentos
duplicados, reseñas no académicas y literatura sin revisión por pares.
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Figura 1
Proceso de selección de artículos analizados con formato PRISMA
Resultados y discusión
Los hallazgos obtenidos de los 50 estudios seleccionados se agrupan en tres dimensiones principales: la
interacción social, el aprendizaje constructivista y el aprendizaje autónomo.
El aprendizaje activo se reconoce como una propuesta pedagógica transformadora, pues replantea la
enseñanza memorística e impulsa la participación reflexiva y colaborativa. De esta forma, este enfoque propone
actividades como debates, resolución de problemas, proyectos interdisciplinarios, aprendizaje basado en
simulaciones, estudios de caso y el uso de tecnologías interactivas. En el contexto latinoamericano, donde los
sistemas educativos enfrentan retos vinculados a la desigualdad, la motivación estudiantil y el rezago académico,
estas metodologías han demostrado ser clave para promover aprendizajes más profundos y sostenibles
(González et al., 2022).
La interacción social es el fundamento del aprendizaje activo, ya que impulsa la comunicación, la
colaboración y la construcción compartida del conocimiento. Así, investigaciones realizadas en México y Ecuador
(Vargas Castillo, 2023; Pacheco et al., 2023) evidencian que el trabajo en grupo, la discusión de ideas y la
negociación de significados potencian la motivación académica y fortalecen la cohesión en la comunidad escolar.
Un aspecto relevante que se encontró en la literatura reciente es que la interacción social en la secundaria
no solo estimula la participación activa, sino que también favorece la inclusión y el respeto por la diversidad
cultural. En Chile, Muñoz y Herrera (2022) estudiaron cómo los entornos colaborativos en el aula generan mayores
niveles de confianza entre pares, repercutiendo directamente en la mejora de la convivencia escolar y el logro
académico. De igual forma, estudios en Colombia destacan que la comunicación asertiva entre docentes y
estudiantes promueve la autorregulación emocional y el compromiso en tareas académicas (Salazar y Álvarez,
2023).
De manera complementaria, el uso de tecnologías digitales, como foros en línea, simulaciones y
plataformas colaborativas, ha potenciado las oportunidades de interacción, creando espacios híbridos que
amplían la discusión más allá del aula tradicional. Estos hallazgos refuerzan que la interacción social no solo es
un componente pedagógico, sino también un mecanismo de desarrollo socioemocional en adolescentes.
En la segunda dimensión, el aprendizaje constructivista se entiende como la posibilidad de que los
estudiantes construyan conocimiento a partir de experiencias previas y nuevas situaciones de aprendizaje.
Diversos autores coinciden en que este enfoque fortalece la motivación y el rendimiento académico, dado que
conecta los contenidos curriculares con problemáticas reales, haciéndolos significativos (Cáceres y Alvarado,
2024).
En el contexto latinoamericano, las investigaciones demuestran que la aplicación de estrategias como el
aprendizaje basado en proyectos y el aprendizaje basado en problemas en secundaria no solo incrementa la
comprensión conceptual, sino que también promueve el pensamiento crítico y la creatividad (Murrieta et al., 2023).
Por ejemplo, estudios realizados en Perú revelan que el ABP aplicado en áreas de ciencias permite que los
estudiantes desarrollen competencias investigativas tempranas, vinculadas a la resolución de problemas de su
entorno comunitario (López y Fernández, 2022).
Este hallazgo coincide con los planteamientos de Vygotsky sobre la zona de desarrollo próximo, donde
el docente, más que transmitir información, actúa como mediador del aprendizaje. En la práctica, esto significa
que el estudiante se convierte en el principal agente de su proceso formativo, mientras que el docente asume un
rol de facilitador, lo que demuestra que los enfoques constructivistas se consolidan como uno de los ejes centrales
de la innovación pedagógica para la secundaria latinoamericana.
Artículos revisados 65
Artículos aceptados
50
Artículos
rechazados 5
Artículos que no
tienen relación con
la investigación 10
5
Para la tercera dimensión, el aprendizaje autónomo resulta relevante dentro de los hallazgos, pues implica
que los estudiantes asumen responsabilidades en la gestión de su aprendizaje, desarrollando habilidades de
autorregulación, autoconfianza y metacognición. Así, Contreras y colegas, citados por Peinado (2023), señalan
que la autonomía en secundaria está directamente relacionada con la capacidad de planificar tareas, monitorear
avances y reflexionar sobre logros y dificultades. De esa forma, estos procesos permiten que los estudiantes se
conviertan en aprendices permanentes, capaces de adaptarse a contextos variados.
Asimismo, Espín et al. (2024) manifiestan que el aprendizaje autónomo se vincula estrechamente con la
autoestima y con la capacidad de enfrentar retos académicos de manera independiente. En diversas
investigaciones ejecutadas en escuelas, se observó que la incorporación de estrategias como portafolios digitales,
autoevaluaciones y diarios de aprendizaje estimula la autorreflexión y fortalece la confianza en las propias
capacidades (Viteri y Jiménez, 2023). Con estas evidencias, se puede afirmar que la autonomía no es un proceso
aislado, sino que se articula con la interacción social y el constructivismo, conformando un ecosistema pedagógico
integral que favorece la formación de ciudadanos críticos, reflexivos y responsables.
La revisión de literatura pone en evidencia que las metodologías de aprendizaje activo en secundaria en
América Latina tienen efectos positivos en tres ámbitos clave: la interacción social, que mejora la comunicación,
la inclusión y el compromiso de los estudiantes; el constructivismo, que conecta los contenidos curriculares con
situaciones reales, favoreciendo el pensamiento crítico; y la autonomía, la cual impulsa la autorregulación y la
responsabilidad en el aprendizaje. Todos estos resultados muestran que el aprendizaje activo no solo contribuye
al rendimiento académico, sino que también fortalece habilidades socioemocionales, competencias digitales y
actitudes de ciudadanía crítica.
El análisis de la literatura revisada sobre las tendencias del aprendizaje activo en estudiantes de
secundaria en América Latina revela coincidencias significativas en torno a la necesidad de replantear las
prácticas pedagógicas tradicionales hacia metodologías centradas en el estudiante.
En primer lugar, los resultados permiten observar que la interacción social es un elemento clave para potenciar
el aprendizaje, pues constituye la base de la participación activa y de la motivación académica. Como señalan
Vargas Castillo (2023) y Pacheco et al. (2023), el fortalecimiento de la comunicación asertiva y el establecimiento
de vínculos saludables dentro de la comunidad escolar generan ambientes más colaborativos, lo cual promueve
un mejor desempeño en el ámbito educativo. Estos hallazgos se alinean con lo planteado por Hernández y López
(2022), quienes enfatizan que la interacción entre pares incrementa el sentido de pertenencia y la cohesión grupal,
lo que repercute directamente en los logros de aprendizaje.
Asimismo, la teoría constructivista constituye el marco conceptual predominante que sustenta las
prácticas de aprendizaje activo. Según Cáceres y Alvarado (2024), este enfoque estimula no solo la motivación
intrínseca, sino también la capacidad de los estudiantes para vincular los contenidos curriculares con situaciones
de la vida real, lo cual resulta fundamental en el contexto latinoamericano, donde diversos sistemas educativos
enfrentan limitaciones en recursos y desigualdades estructurales. En esta misma línea, Murrieta et al. (2023),
retomando los aportes de Vygotsky, resaltan la importancia de la mediación social y cultural en la construcción
del conocimiento. De este modo, la revisión muestra que las prácticas de aprendizaje activo, al basarse en la
interacción y la resolución de problemas, responden a las demandas actuales de formar estudiantes críticos,
creativos y capaces de desenvolverse en entornos complejos.
De igual manera, una dimensión fundamental del aprendizaje activo, mencionada por Contreras y citada
por Peinado (2023), vincula esta capacidad con procesos de autorregulación y metacognición, los cuales son
determinantes en la formación de estudiantes independientes en sus trayectorias académicas. A esto se suma la
investigación de Espín et al. (2024), quienes subrayan la importancia de la autoestima y el rol del entorno social
en la construcción de aprendizajes autónomos. No obstante, n persisten desafíos en el fomento de esta
autonomía, dado que muchos contextos educativos latinoamericanos mantienen estructuras rígidas que limitan
la capacidad del estudiante para tomar decisiones sobre su propio proceso formativo. Así, Cedeño y Ramos
(2021) advierten que la falta de capacitación docente y el predominio de evaluaciones estandarizadas son
barreras para el desarrollo pleno de la autonomía académica.
Un punto crítico que emerge en la discusión es la necesidad urgente de capacitación docente para la
implementación efectiva de metodologías de aprendizaje activo. Si bien los estudios destacan sus beneficios,
varios autores (Hernández y López, 2022; Zárate y Jiménez, 2023) coinciden en que muchos docentes carecen
de herramientas metodológicas para rediseñar sus clases en función de estrategias participativas. Esta carencia
es aún más evidente en áreas rurales y comunidades marginadas, donde el acceso a recursos tecnológicos y
materiales didácticos es limitado. Por ello, la revisión sugiere que el éxito del aprendizaje activo no depende
únicamente del estudiante, sino también de políticas educativas que fortalezcan la formación continua del
profesorado. Asimismo, se identifican desafíos estructurales que condicionan la aplicabilidad del aprendizaje
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activo en América Latina. La sobrepoblación en las aulas, los escasos recursos y las brechas digitales dificultan
la creación de ambientes colaborativos y de acceso equitativo a experiencias significativas. Rojas y Martínez
(2022) señalan que las desigualdades socioeconómicas influyen directamente en el grado de autonomía que
pueden alcanzar los estudiantes, ya que quienes provienen de contextos vulnerables suelen enfrentarse a
limitaciones externas que reducen su participación activa. Estos hallazgos sugieren que el aprendizaje activo,
más que una estrategia aislada, debe concebirse como parte de un proyecto educativo integral que articule
inclusión social, innovación pedagógica y apoyo institucional.
Finalmente, es relevante señalar que la revisión evidencia un vacío en investigaciones comparativas
regionales. La mayoría de los estudios analizados se desarrollan en contextos locales o institucionales, sin ofrecer
un panorama amplio de la implementación del aprendizaje activo en América Latina. Tal ausencia limita la
posibilidad de identificar patrones generales o de evaluar el impacto de estas metodologías en distintos sistemas
educativos. En este sentido, Torres y Guzmán (2025) plantean la necesidad de estudios longitudinales y
multicéntricos que permitan medir de manera más precisa los efectos del aprendizaje activo en la formación de
competencias del siglo XXI en estudiantes de secundaria.
Conclusiones
En conclusión, la discusión resalta que el aprendizaje activo se ha consolidado como un enfoque
transformador en la educación secundaria latinoamericana, favoreciendo la interacción social, el constructivismo
y la autonomía del estudiante. No obstante, su éxito requiere superar barreras estructurales, fortalecer la
capacitación docente y fomentar investigaciones de mayor alcance regional. Estos elementos son imprescindibles
para garantizar que las tendencias actuales del aprendizaje activo se conviertan en prácticas sostenibles y
adaptadas a la diversidad cultural y social de América Latina.
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